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23 feb. 2012

No tocar.

Leí esta noticia en el El correo hace un tiempo y se me quedó mal cuerpo.



Pues no se... hemos llegado a un punto absurdo. No toquemos a un moribundo que igual se nos muere.
Yo me imagino a ese hombre consciente, con dolor y viendo desde el suelo a un corro de caras preocupadas, apártense, no tocar.
Entiendo que hay protocolos establecidos para mover a los heridos ¿pero donde está el sentido común?, ¿tampoco se puede mover a un enfermo cuando no se han producido traumatismos?, ¿han actuado bien los agentes?. Finalmente el hombre murió, sin ayuda, se siguió el protocolo, no hay responsabilidad alguna, solo un montón de gente con remordimientos.

Me acordé de hace 30 años, un accidente, coches de chapa, cinturones sin pretensor, cinturones sin conductor, un desastre.Un policía se abalanzó sobre el coche de mi padre, un R8 verde botella, entre los dos metieron un herido en la parte de atrás, desmayado. Era un chico joven, de pelo largo, la sangre se amontonaba por debajo de su cadera, mucha sangre, aunque eran asientos de tela hacia charco. En una curva a la izquierda la sangre llegó hasta mi chaqueta, esas chaquetas que había antes con forro de borreguito. Mi padre me había dado un pañuelo para que sacara por la ventana, y con el policía de copiloto, íbamos hacia el hospital en lo que yo recuerdo como un viaje a toda 0stia.
En el hospital cruzaron el coche de mala manera y el policía y mi padre se lo llevaron en volandas, me quede solo media hora, con las puertas del coche abiertas. La gente que venía detrás tocaba el claxon mosqueada, hasta que rebasaban el coche y veían el charco de sangre, y a mí, asustado.


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