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26 dic. 2011

Suicidas.


Cada vez que en la radio oigo hablar del Córdoba  me acuerdo de un señor que se suicidó hace años. En la época de mis mejores veranos.
   -Dime.
   -Dos cornetos de vainilla, un twister, y un minimilk de nata.
Esa era mi conversación con él, cada sábado, cuando tocaba helado.
Pero verle, le veía muchas veces, me sentaba al lado de mi padre cuando jugaba la partida y me llamaba la atención que siempre estaba serio y casi no hablaba, tampoco quiero decir que era hosco... era serio.
El bar siempre tenía mucha gente, estaba de un lado a otro de la barra todo el día. Cuando tenía una pausa, -después de servir los copazos-, se plantaba en una esquina de la barra y desde ahí miraba a la puerta;   pensando, con un caer triste de ojos, rumiando un noseque.
Aunque era joven si me quedaba con la copla, el tío parecía siempre preocupado. Yo tenía un amiguete que ayudaba en el restaurante de su padre, y me contó; "las cocacolas nos las dejan a 18,  las fantas a 15, y el café no se bien, pero es de lo que más diferencia hay". Con esa información -y como yo ya sabía lo que luego cobraban cuando pedías la cocacola-, me hacia mis propias películas de cuanto podía ganar un bar vendiendo tantas cocacolas y cafés al día.
Ese bar era muy grande, con muchas mesas, y estaba bien situado en el camino de la playa. Según lo que yo pensaba ese bar daba un fortunón.
¿Porqué esa cara tan triste?.
Y como me intrigaba pues más le observaba.
Una vez, esperando que me atendiera, un cliente levanto la vista del periódico y le dijo, "oye que este año te sube el Córdoba", él, con una sonrisa un poco forzada respondió:
   -Ojalá.
Y así me enteré de que era del Córdoba.
Para el siguiente verano yo estaba a otras cosas, a por el helado ahora iba mi hermana, y ya no me sentaba al lado de mi padre cuando jugaba la partida. Tres años después, -cuando entré con una noviecita a tomar algo- ese hombre ya no estaba en la barra.
Por cierto, el Córdoba no subió.

Hace dos años, en una visita a mis padres, me fije que el bar ahora era una tienda de ropa, cuando subí a la casa le pregunté  a mi padre.
   -Oye ¿y el bar de ahí abajo que es una tienda de ropa?
   -Si, puh, hace años ya.
   -¡Pero si tenía una localización c0j0nuda!, estaba petao siempre.
   -Pues si... ya ves.
Y -hoy en día no se porqué-, pregunté:
   -¿Y el tío ese que llevaba el bar? el que era Andaluz ¿qué pasa? ¿lo dejó?.
   -¿Ese? se suicidó.
   -¿¿¿¿que????
   -Si, hace la 0stia también, se ahorcó en la cocina del bar creo, algún rollo con la mujer había...
Bueno, mi padre resume así las cosas. Yo no quería preguntar ya más. Tenía la cara de ese hombre en la cabeza. Taciturno toda la tarde.
Y esto es así. Cada vez que hablan del Córdoba me acuerdo de ese señor.


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